TURISMO EN BEIJING

Hace un par de meses, saqué el tema de las atracciones turísticas y otros acontecimientos vacacionales importantes que tienen lugar por todo Beijing: Los templos, el Palacio de Verano y el desfile militar.

La realidad es que hay muchísimas otras delicias turísticas, tantas que podrías pasar semanas admirándolas todas. Vale, prácticamente no tengo una semana libre (a menos que hablemos de Kamchatka), pero, al menos puedo ajustar actividades turísticas entre las reuniones de negocios, tal y como hice recientemente en la capital de China, lugar que visité por segunda vez en muchos meses. Ahí, tuve la oportunidad de inspeccionar algunos de los lugares más conocidos, y algunos no tan conocidos. Vamos a comprobarlo:
1. El templo del Cielo. Un complejo de templos de asombrosa belleza (como varios en el Este). Sus dimensiones son grandiosas (incluso para los estándares de Beijing), el aire es fácil de respirar, y es de lo más agradable para caminar. El aire es particularmente limpio en esos días en que el viento del norte sopla sobre Beijing (tal y como sucedió mientras estábamos ahí): toda la contaminación fue despejada de la ciudad (odio pensar hacia donde), dejando el cielo muy claro y azulado.
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2. Dimos el paseo de rigor por el centro de la ciudad para visitar varios lugares interesantes, incluyendo la inevitable plaza Tiananmen.

Por cierto, echad un vistazo a este super anuncio que vi desde la ventana de mi habitación. Observadlo de cerca: es enorme, ocupa todo el espacio extremo de un edificio de muchos pisos. Impresionante. De apariencia militar. Diría que es un tanto patriótico también. Sus imágenes cambian cada par de segundos. Haced clic sobre las flechas para ver 3 de esas imágenes.

3. Definitivamente lo más inevitable…. La Gran Muralla China. Llegar desde Beijing requiere de 1.5 a 3 horas dependiendo del tráfico. Pero, ¡ooooh, sí que vale la pena hacer ese aburrido viaje!. Una vez que llegas ahí querrás ver todo! Quizá no los miles de kilómetros que la forman, pero sí bastante. Al subir y bajar por los escalones de adoquín pulido tomarás muchísimas fotos.

Por cierto, ¡no había multitudes! De hecho, ¡no encontramos ni una persona! Mirad:
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Sólo bromeaba. En la foto, esa parte de la muralla está cerrada para los turistas. En cualquier otro lado puede que estuviera más concurrido, pero al menos no estaba como en los días de fiesta en China (de los que no pude ser testigo personalmente, solo vi las fotos; Es bastante imprudente venir de visita durante ese periodo).

Una estructura fenomenalmente grandiosa. Sólo una pequeña parte está abierta al público. Las generaciones más viejas hablan de las épocas en las que los niños daban caminatas que duraban días a lo largo de la muralla. Me da envidia.

Las murallas dan giros y vueltas que recuerdan a una larga serpiente gris, no, mejor dicho ¡a un dragón!, a lo largo de las crestas de las montañas y luego desaparece en algún lugar en el horizonte. ¡Un dragón hecho por el hombre! Entre picos y valles, rodeado por colores otoñales. ¡Es mágico!

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Sin embargo, en algunos lugares, la muralla no es muy segura. Puede volverse muy empinada y en esos lugares debes arrastrarte (o deslizarte). En las partes más empinadas es posible resbalarse, aunque uses botas de tracking, así que el riesgo es real. Afortunadamente hay barandillas. Van hacia arriba y hacia abajo obviamente: el diseño y la estructura siguen los desniveles de las montañas. Así es este lugar.

Antes de marcharte, ¡debes de alimentar a los osos que mendigan! No son ni un poco parecidos a los osos de Kamchatka. Deben de tener distintos ancestros ).

La gran Muralla China es un lugar que debes visitar para recompensar a tus sentidos e impulsar tu bienestar emocional. ¡Un lugar impactantemente hermoso y construido por el hombre! ¡Simplemente fantástico!

La última vez que vine a este lugar fue en el 2005, también en noviembre. Desde ese entonces, he envejecido 10 años, pero la muralla no ha cambiado ni un poco. Tampoco los osos.

4. ¿Cómo es posible estar en Beijing y no ver su famosa contaminación? Claro, eso no es una atracción turística, es más una catástrofe, pero al menos le da a las personas de otros lugares una razón para valorar el sistema ecológico de su propia región.

Es cierto que en Beijing hay contaminación prácticamente todo el tiempo. Lo mismo pasa en todo China. La excepción son las estepas, los desiertos del norte, las montañas del oeste, y las regiones despejadas en Hainan y Hong Kong. El clima por aquí es cálido y húmedo todo el año, lo mismo pasa con la contaminación industrial y por transporte. Siempre me ha dado curiosidad saber ¿cuánta contaminación y humedad existe en la atmósfera de China?

Al parecer, algunas veces sopla un poco de viento frío y seco desde el norte, desde la parte interna de Mongolia, esparciendo el aire contaminado que se encuentra sobre Beijing. Eso mismo pasó el fin de semana que estuvimos ahí, y el resultado fue sorprendente: Cielos despejados y aire más o menos limpio. Para el lunes el viento se debilitó y la calidad del aire empeoró un poco, pero para el martes ya se veía así:


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Los cielos azules y despejados indican que no hay humedad natural en el aire, solo contaminación sintética. Mientras volábamos desde Moscú el lunes, un colega comentó “cuando me bajé del avión, sentí como si alguien estuviera fumando junto a mi”. Ciertamente, esta es la triste situación medioambiental en Beijing.

Si nos adelantamos, así es como se ve Tokyo por la noche. Aire limpio y una vista despejada de las lejanas montañas en el horizonte.


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Y así es como termina esta breve historia de la serie “Como pasé mi fin de semana”.

El resto de las fotos de Beijing (y alrededores) están aquí.

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