El top 5 de las tecnologías K que nos llevaron al top 100 de las empresas más innovadoras del mundo.

¡Lo hemos vuelto a hacer! Por segunda vez estamos en la Derwent Top 100 Global Innovators, una prestigiosa lista de empresas globales que se elabora en función de sus carteras de patentes. Y hablo de prestigio, porque en la lista nos codeamos con empresas como Amazon, Facebook, Google, Microsoft, Oracle, Symantec y Tencent. Además, la lista no es solo una selección de compañías aparentemente sólidas en cuanto a patentes: se forma a partir del titánico trabajo analítico de Clarivate Analytics, que evalúa a más de 14000 (!) compañías candidatas en todo tipo de criterios, entre los cuales el principal es la tasa de citas, también conocida como “influencia”. Y como si eso no fuera lo suficientemente difícil, en cinco años el requisito de umbral para la inclusión en este Top 100 sobre este criterio ha aumentado un 55 %:

Entrando más en detalle, la tasa de citas es el nivel de influencia de las invenciones en las innovaciones de otras empresas. Para nosotros, es la frecuencia con la que otros inventores nos mencionan en sus patentes. Y que te mencionen formalmente en la patente de otra empresa significa que se te ocurrió algo nuevo, genuinamente innovador y útil, que ayuda a su “algo nuevo, genuinamente innovador y útil”. Por supuesto, un sistema tan establecido para reconocer a otros innovadores no es lugar para aquellos que inventan meras patentes de pacotilla. Por eso ninguno de ellos se acerca a este Top 100. Mientras tanto, nosotros nos encontramos ahí, entre las 100 principales empresas innovadoras del mundo que realmente hacen avanzar el progreso tecnológico.

Vaya, ¡qué bien sienta! Es como una palmada en la espalda por todo nuestro arduo trabajo: un verdadero reconocimiento de las contribuciones que hemos estado haciendo. ¡Viva!

Todavía en una nube y resaltando mi carácter curioso, me pregunté serían nuestras cinco tecnologías patentadas más citadas, las más influyentes. Así que eché un vistazo y esto es lo que encontré…

5o puesto con 160 citas: US8042184B1 – “Análisis rápido del flujo de datos para detectar la presencia de malware”.

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El ciberpasado, octava parte: 1998-2000 (3 primeras veces: restructuración, oficina en el extranjero, conferencia de socios).

Los primeros años posteriores a la fundación de la compañía fueron los más difíciles de todos, ya que tuvimos que dedicar muchos esfuerzos, es decir, reventarnos. Era como si estuviéramos comprimiendo un muelle que solo se lanzaría más tarde para llevar a la compañía a lo más alto y en la dirección correcta de nuestros sueños más inimaginables (ten cuidado con lo que sueñas :). Después del registro formal de KL en 1997, con muy poco conseguimos mucho. No teníamos dinero ni recursos, pero el transportador de ciberseguridad no esperaba a nadie: se necesitaban nuevas tecnologías y el mercado demandaba nuevos productos. Así que trabajamos sin descanso, incluso los fines de semana y casi sin vacaciones. Pero ¿en qué estábamos trabajando? Aquí te dejo un ejemplo…

Junio ​​de 1998: la epidemia mundial del virus Chernobyl (CIH). Todas las demás compañías de AV no lo notaron o no se molestaron en ello o, simplemente, estaban de vacaciones; fuimos casi los únicos que lanzamos un producto que no solo atrapaba, sino que también curaba los sistemas infectados con este patógeno. La red informática mundial (es decir, ya no solo Runet) estaba repleto de enlaces a nuestro sitio. Así es como fuimos recompensados ​​por nuestras rápidas reacciones a las nuevas amenazas, eso y nuestra capacidad de lanzar actualizaciones rápidas con procedimientos para el tratamiento de amenazas específicas. Esta amenaza de virus específica se instalaba de forma astuta en la memoria de Windows, interceptaba las llamadas de acceso a archivos y los archivos ejecutables infectados, por lo que requería un proceso de disección diseñado a medida que hubiera sido imposible de entregar sin una funcionalidad flexible de actualizaciones.

Fue duro: sí; pero empezábamos a crecer y a recoger nuestros frutos. Y luego, dos meses después, recibimos una mano amiga (¿del destino?) y de lo más inesperada…

Agosto de 1998: la crisis financiera rusa, que supuso la devaluación del rublo y el incumplimiento de la deuda rusa. Esta crisis perjudicó a la mayoría de los rusos, pero tuvimos mucha suerte: todos nuestros socios extranjeros nos pagaron por adelantado en moneda extranjera. Éramos un exportador. Nuestra moneda operativa/en circulación: un rublo muy devaluado; nuestros ingresos: dólares, libras esterlinas, yenes, etc. ¡Estábamos ganando mucho dinero!

Pero no descansamos en medio de esta crisis financiera. Usamos este período para incorporar nuevos gerentes profesionales, ¡muy caros! Pronto tuvimos directores comerciales, técnicos y financieros. Y un poco más tarde, comenzamos a contratar también gerentes de nivel medio. Esta fue nuestra primera “reestructuración”, cuando el “equipo” se convirtió en una “empresa”; cuando las relaciones amistosas y orgánicas fueron reemplazadas por una estructura organizacional más formal, de subordinación y responsabilidad. La reestructuración pudo haber sido dolorosa, pero afortunadamente no fue así: simplemente seguimos adelante sin sentir demasiada nostalgia por los viejos tiempos más familiares.

// Para todo este tema de reorganización-reestructuración-“reingeniería”, recomiendo este libro realmente bueno de Michael Hammer y James Champy. Para más libros interesantes, no te pierdas este artículo.

En 1999 abrimos nuestra primera oficina en el extranjero, en Cambridge, Reino Unido. Pero, si el mercado británico es posiblemente uno de los más difíciles de descifrar para los extranjeros, ¿por qué elegimos ese sitio? En realidad, fue pura casualidad (te contaré cómo a continuación). Aun así, teníamos que comenzar por algún lugar y, de todos modos, nuestras primeras experiencias en el Reino Unido, que incluyen muchos errores y lecciones aprendidas, ayudaron a que el desarrollo de la empresa en otros países fuera mucho más fácil…

Nuestra primera gira de prensa tuvo lugar en Londres, pues ya estábamos en la capital británica para una conferencia de seguridad informática (InfoSecurity Europe). En esa gira de prensa, anunciamos con orgullo nuestra intención de abrir una oficina en el Reino Unido. Pero, como los periodistas simplemente se limitaron a preguntar el por qué, dado que ya estaban cómodamente establecidos en el país Sophos, Symantec, McAfee, etc., rápidamente cambiamos el discurso al modo geek: les contamos todo sobre la innovación de nuestra empresa y sobre nuestras tecnologías y productos únicos y cómo, gracias a ellos, éramos mejores que la competencia que acababan de mencionar. La reacción fue de interés y sorpresa (y otra de las ventajas fue que ¡desde entonces nunca se hemos recibido este tipo de preguntas tontas!). Mientras tanto, en InfoSecurity Europe pronuncié mi primer discurso ante una audiencia de habla inglesa compuesta por… dos periodistas, que resultaron ser de nuestros amigos de Virus Bulletin que ya sabían mucho sobre nosotros. Aun así, esa fue la primera, y la última, vez en la que no llenamos una representación (por cierto: más información, aquí).

En cuanto a nuestra primera conferencia de socios, así fue como sucedió…

En algún momento del invierno de 1998-1999 fuimos invitados a la conferencia de socios de nuestro socio OEM F-Secure (Data Fellows). Y así es como aprendimos el formato completo de este tipo de conferencias y cuál es la idea principal: reunir a todos, compartir toda la información más reciente sobre las tecnologías y productos, escuchar las preocupaciones y problemas de los socios y discutir nuevas ideas. Así que, un año después (en 1999) organizamos nuestra propia conferencia, invitando a unos 15 socios de Europa, Estados Unidos y México a Moscú. Aquí estamos todos, en la Plaza de la Revolución al lado de la Plaza Roja y el Kremlin:

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El ciberpasado, séptima parte: 1997 (la fundación de Mi Lab).

Vuelvo con otro episodio de cibernostalgia de la historia K, esta publicación nos lleva a un año muy especial para la compañía, ¡el año de su fundación! Y, como puedes ver por la fecha que aparece en nuestro certificado de registro de empresa, ese momento tuvo lugar el 26 de junio de 1997:

Y por eso celebramos una megafiesta de aniversario cada mes de junio, menos este año: la primera vez que nos hemos quedado sin fiesta. Una pena, ¿verdad? Pero ¿qué se va a hacer?

Recuerdo nuestra primera fiesta de aniversario en 1998, en una bolera bastante accidentada. No muy impresionados con el entorno, compensamos al año siguiente: y nos ramificamos aún más en el campo que rodea Moscú, donde ha tenido lugar el evento todos los años desde entonces, y donde espero que vuelva el año que viene.

Y otro dato curioso de este cuento de K del verano de 1997…

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El ciberpasado, sexta parte: aprender a hablar con los medios.

La semana pasada me di cuenta de que había estado aislado en cuarentena durante un cuarto de año completo. Tres meses sentado en casa, con solo un par de visitas breves a una oficina desierta, además de las estancias todos los fines de semana en la casa de campo con la familia, también aislada. Como para todos, se trata de una experiencia realmente extraordinaria, que a mí me ha privado de los aviones/aeropuertos, hoteles, reuniones o discursos. En resumen, he viajado muy poco.

Sin embargo, todo es relativo: en tres meses, ¡todos hemos recorrido más de 230 millones de kilómetros (un cuarto de una órbita completa de la Tierra alrededor del sol)! Y eso sin tener en cuenta el hecho de que el propio Sistema Solar viaja a una velocidad de vértigo. Una cosa que no ha cambiado mucho desde que comenzó el encierro han sido las reuniones de negocios: simplemente ahora se han pasado al formato online. Ah, sí, y todas nuestras funciones en general se siguen llevando a cabo como de costumbre, sin verse afectadas por virus biológicos).

Pero dejemos a un lado el encierro, probablemente ya estés cansado de escuchar hablar de este tema. Por tanto, dicho esto, continúo con mis historias del ciberpasado; esta vez, me centraré en las entrevistas con periódicos, revistas, radio, televisión, además de otras representaciones públicas variadas. Recordé mis “relaciones con los medios” mientras relataba mi semana de entrevistas del infierno en el CeBIT en mis recuerdos sobre esta exposición (El ciberpasado, cuarta parte). Y resulta que tengo muchas más experiencias interesantes sobre entrevistas y charlas en público: muchas cosas divertidas e inusuales, además, por supuesto, algunas fotos (brillantes e iluminadoras) también.

Y también habrá historias mediáticas de todo tipo: desde discursos en salas prácticamente vacías hasta estadios repletos. ¡Desde pequeñas publicaciones en medios locales desconocidos hasta conglomerados de medios globales de primer nivel! Desde conferencias profesionales en universidades líderes y/o con audiencias con altos conocimientos en tecnología, hasta conferencias informales sobre las maravillas de la aritmética en un barco que navega hacia… ¡la Antártida a través de Pasaje de Drake!

Efectivamente. Creo que lo más lógico es comenzar por el principio…

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El ciberpasado, quinta parte: 1996 (el año del cambio de juego).

A continuación, os dejo otra historia más de antaño sobre cómo nuestra empresa pasó de un humilde comienzo a lo que somos hoy. Y esta serie del ciberpasado es gracias al… ¡encierro! De lo contrario, nunca habría encontrado el tiempo para profundizar tanto en mi cibermemoria…

En el caso de que te las hayas perdido, estas son las entregas anteriores:

Primera parte

Segunda parte

Tercera parte

Cuarta parte

Bien, comencemos con la quinta parte: 1996. Un año realmente fatídico y decisivo…

Primero, en KAMI, donde seguía trabajando, los propietarios decidieron separarse. Como resultado, KAMI se dividió en varias organizaciones independientes. Y en el año siguiente, 1997, también nos separamos.

En segundo lugar, firmamos un contrato OEM (Fabricante de Equipo Original por sus siglas en inglés) con la empresa alemana G-Data para suministrarles nuestro motor antivirus. Ese contrato estuvo vigente durante 12 años completos, ¡hasta el 2008!, cuando nos convertimos en el número 1 en el mercado minorista alemán. Y así fue. ¡Nuestra destreza tecnológica original era imparable! ¿Pero qué íbamos a hacer? De todos modos, fue G-Data quien se nos acercó (no pudimos buscar activamente socios tecnológicos en ese momento), ofreciéndole cooperación a Remizov, jefe de KAMI, que culminó con la firma del contrato en CeBIT, como se describe en la cuarta parte. Y así fue como despegó nuestro negocio de licencias de tecnología.

Después de los alemanes (en 1995) llegaron los finlandeses: F-Secure (en 1996), entonces conocidos como Data Fellows. Déjame contarte cómo comenzó nuestra cooperación con ellos.

En agosto de 1995, apareció el primer virus de macros, que infectó documentos de Microsoft Word. Resultó que escribir virus de macros era muy sencillo y se estaban extendiendo a un ritmo alarmante entre una gran cantidad de usuarios desprevenidos. Esto llamó la atención de otros diseñadores de virus, y muy rápidamente los virus de macros se convirtieron en el mayor quebradero de cabeza para la industria antivirus. Detectarlos no resultaba nada fácil, ya que el formato de un documento de Word es más complejo (¿quién iba a saberlo). Por lo tanto, durante varios meses, las empresas de antivirus jugaron a los chamanes utilizando varios métodos, hasta que, a principios de 1996, McAfee (la compañía : ) anunció el método de desarticulación “correcto” para el formato de los documentos de Word. Nuestro colega Andrey Krukov (que se unió a nosotros en 1995) se enteró de la noticia y rápidamente se le ocurrió la solución tecnológica más elegante y efectiva. Hice correr la voz sobre esto, y muy pronto las empresas comenzaron a acercarse a nosotros con ofertas para comprar nuestra tecnología. Tras escuchar ofertas, organizamos una reunión con todos ellos, en el próximo Virus Bulletin Conference en Brighton, Reino Unido, donde Andrey y yo viajamos en el otoño de 1996.

En Brighton, las cosas no salieron según lo planeado: ¡ninguna de esas reuniones llegó a nada! Sin embargo…

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El ciberpasado, cuarta parte: el CeBIT

Ha costado, pero ¡aquí está el verano! El problema es que no estoy seguro de que sea la bendición que normalmente es, ya que todos estamos sentados en casa teletrabajando. Claro, ha habido “facilidades” aquí y allá en todo el mundo, pero nosotros en K no tenemos prisa por… apresurar las cosas. Creo que eso también se aplica a otras empresas informáticas que trabajarán desde casa hasta, como mínimo, otoño, mientras que algunas han señalado que seguirán en casa hasta fin de año. Y, por supuesto, los viajes de negocios siguen cancelándose, al igual que las exposiciones y conferencias, los Juegos Olímpicos y el Festival de Cannes y una gran cantidad de eventos a gran escala. De hecho, algunos países todavía tienen sus fronteras cerradas.

Así que sí: todavía estamos todos encerrados, sin salir mucho y volviéndonos locos con la claustrofobia. Al menos así es para muchos, estoy seguro. ¡Otros aprovechan todo el tiempo extra para hacer más ejercicio que nunca! Yo me encuentro en un punto intermedio: a veces cansado de la misma marmota todos los días, pero manteniéndome ocupado. Y eso incluye desempolvar y profundizar en mis archivos para desenterrar algunas fotos antiguas, lo que trae buenos recuerdos (además de recordatorios de lo rápido que está cambiando el mundo) y, por tanto, ¡mi próxima publicación del ciberpasado!

Sí, esta serie combina la cibernostalgia, además de varias ideas personales y comerciales que he recogido a lo largo del camino cibernético, que espero sean útiles para algunos o simplemente interesantes para otros. En consecuencia, continúo aquí hoy con la cuarta parte, sigo con mis cuentos, que comenzaron en la tercera parte, sobre CeBIT

CeBIT: ¡nos encantaba! Era tan nuevo, diferente, masivo y…

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¿Qué grupo de ciberdelincuentes está atacando tu red corporativa? ¡No lo adivines, compruébalo!

Hace unos cuatro años, la ciberseguridad se convirtió en un peón en los juegos geopolíticos de ajedrez. Los políticos de todas las tendencias y nacionalidades se señalan y se culpan mutuamente por las operaciones hostiles del ciberespionaje, mientras que, al mismo tiempo (aparentemente sin ironía) amplían las ofensivas ciberarmasherrramientas en sus propios países. Y atrapados en el fuego cruzado de travesuras geopolíticas están las compañías independientes de ciberseguridad, que tienen la capacidad y el valor para descubrir este juego tan peligroso.

¿Pero por qué? Todo es muy simple.

En primer lugar, “ciber” sigue siendo un término genial/romántico/de ciencia ficción/hollywoodiense/glamuroso desde su inicio. Además, también vende suscripciones a periódicos online. Es popular, incluso entre los políticos. Y es una distracción útil, dada su frescura y popularidad, cuando la distracción es necesaria, algo que ocurre muy a menudo.

En segundo lugar, “ciber” es muy tecno. La mayoría de la gente no lo entiende. Por ello, cuando los medios cubren algo que tiene que ver con esto y siempre con el objetivo de obtener más clics en sus historias, pueden escribir todo tipo de cosas que no son del todo ciertas (o que son completamente falsas), pero pocos lectores se dan cuenta. El resultado son muchas historias en la prensa que afirman que este o ese otro grupo de ciberdelincuentes de tal país es responsable de este o aquel ciberataque vergonzoso/costoso/dañino/indignante. Pero ¿podemos creer algo de todo eso?

Nos atenemos a los aspectostécnica. Es nuestro deber y lo que hacemos como empresa.

En general, es difícil saber qué podemos creer. Dicho esto, ¿es realmente posible atribuir con tanta precisión un ciberataque a esta o aquella nación o, incluso, organización?

La respuesta consta de dos partes:

Desde un punto de vista técnico, los ciberataques poseen una serie de características particulares, pero el análisis imparcial del sistema de estos solo puede llegar a determinar la apariencia de un ataque para determinar si se trata de la obra de este o aquel grupo de ciberdelincuentes. Sin embargo, si el grupo de ciberdelincuentes pertenece a la Subunidad de Inteligencia Militar 233, el Grupo Nacional de Proyectos de Investigación de Defensa Avanzada o el Grupo de Trabajo Conjunto de Capacidades Estratégicas y Reducción de Amenazas (ninguno existe, puedes ahorrarte la búsqueda en Google) … se trata de un problema político, y allí, la probabilidad de manipulación objetiva es casi total. La atribución pasa de ser técnica, basada en pruebas, y precisa a… bueno, lo puedes imaginar. Por esta razón, dejamos esta parte a la prensa. Nos mantenemos bien alejados. Mientras tanto, curiosamente, el porcentaje políticos que se basan en los hechos de la ciberseguridad pura aumenta con la llegada de eventos políticos clave. ¡Oh, como el que está programado para dentro de cinco meses!

Conocer la identidad del atacante hace que combatirlo sea mucho más fácil: la respuesta a un incidente se puede implementar sin problemas y con un riesgo mínimo para la empresa.

Por lo que sí, evitamos la atribución política. Nos atenemos a los aspectos técnicos; de hecho, es nuestro deber y lo que hacemos como empresa. Y podría agregar con modestia que lo hacemos mejor que nadie.Vigilamos de cerca a todos los grandes grupos de ciberdelincuentes y sus operaciones (más de 600), y no prestamos atención a su posible afiliación. Un ladrón es un ladrón y debería estar en la cárcel. Y ahora, finalmente, después de más de 30 años en este juego, después de recopilar tantos datos sin parar sobre las irregularidades digitales, sentimos que estamos listos para comenzar a compartir lo que tenemos, en el buen sentido.

El otro día lanzamos un nuevo servicio increíble para expertos en ciberseguridad. Se llama Kaspersky Threat Attribution Engine. Analiza archivos sospechosos y determina de qué grupo de ciberdelincuentes proviene un ataque cibernético determinado. Conocer la identidad del atacante facilita mucho la lucha, ya que permite una serie de contramedidas contrastadas. Se pueden tomar decisiones, elaborar un plan de acción, establecer prioridades y, en general, implementar una respuesta a incidentes sin problemas y con un riesgo mínimo para el negocio.

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El ciberpasado, tercera parte: 1992-199x

Por si te has perdido los dos primeros artículos, te explico, este es el tercer episodio de mis crónicas del ciberpasado. Como la gran mayoría, estoy encerrado, por lo que tengo más tiempo libre para rememorar la historia de Kaspersky en el mundo de la ciberseguridad. De normal, estaría en aviones, de aquí para allá por negocios y turismo, eso es lo que normalmente ocupa la mayor parte de mi tiempo. Pero como ahora no se puede hacer nada de eso, al menos fuera de línea/en persona, estoy empleando una parte de ese tiempo en poner mis dedos sobre el teclado para un flujo constante de nostalgia personal/Kaspersky Lab /ciberhistórica: en esta publicación, hablaré de principios a mediados de los noventa.

Un error tipográfico que hace la marca

Al principio, todas nuestras herramientas antivirus se nombraban siguiendo la estructura “- *.EXE”. Es decir, por ejemplo, “-V.EXE” (escáner antivirus), “-D.EXE” (monitor residente), “-U.EXE” (herramientas). El prefijo “-” se usaba para garantizar que nuestros programas quedaran en los primeros puestos de una lista de programas en un administrador de archivos (un buen geek tecnológico cumple con todos los movimientos inteligentes de las relaciones públicas desde el principio).

Más tarde, cuando lanzamos nuestro primer producto completo, este se denominó “Antiviral Toolkit Pro”. Lógicamente, debería haberse abreviado como “ATP”; pero no fue así…

A finales de 1993 o principios de 1994, Vesselin Bontchev, que me recordaba de reuniones anteriores (ver El ciberpasado, primera parte), me pidió una copia de nuestro producto para probarlo en el centro para la prueba de virus de la Universidad de Hamburgo, donde trabajaba en ese momento. Por supuesto, lo hice y, mientras lo archivaba en un zip, llamé al archivo por accidente AVP.ZIP (en lugar de ATP.ZIP) y lo envié a Vesselin. Un tiempo después, Vesselin me pidió permiso para subir el archivo a un servidor FTP (para que estuviera disponible públicamente), obviamente, acepté. Una o dos semanas después me dijo: “¡Tu AVP se está haciendo muy popular en el FTP!”.

“¿Qué AVP?”, pregunté.

“¿Cómo que qué AVP? ¡El que me enviaste en el archivo, claro está!”.

“¡¿QUÉ?! Cámbiale el nombre, ¡me equivoqué!”.

“Demasiado tarde. Ya está disponible, ¡y todo el mundo lo conoce como AVP!”.

Y eso fue todo: ¡nos quedamos con AVP! Afortunadamente, nos salimos (más o menos) con la nuestra: Anti-Viral toolkit Pro. Pero, lo dicho, solo más o menos. Y ya, de perdidos al río: todas nuestras herramientas fueron renombradas para soltar el prefijo “-” y añadir “AVP” en su lugar, y todavía se usa hoy en algunos de los nombres de nuestros módulos.

Primeros viajes de negocios: a la feria CeBIT en Alemani

En 1992, Alexey Remizov, mi jefe en KAMI, donde trabajé por primera vez, me ayudó a obtener mi primer pasaporte para viajar al extranjero y me llevó con él a la exposición CeBIT en Hannover, Alemania. Nuestro stand era muy modesto, de hecho, lo compartíamos con otras compañías rusas. La mitad de nuestra mesa estaba cubierta con tecnología transputer de KAMI, la otra mitad, con nuestras ofertas de antivirus. Como recompensa, hicimos nuevos negocios, pero poca cosa y nada muy reseñable. De todos modos, resultó ser un viaje muy útil…

Para nosotros, CeBIT era un sueño. ¡Era tan grande! Además, no había pasado mucho tiempo desde que Alemania se había reunificado, por lo que, para nosotros, todo fue muy al estilo Alemania Occidental: ¡el capitalismo informático se había vuelto loco! De hecho, resultó ser todo un choque cultural (seguido de un segundo choque cultural cuando volvimos a Moscú, pero volveré a esto más adelante).

Dada la magnitud de CeBIT, nuestro pequeño stand compartido casi no se tuvo en cuenta. Aun así, como se dice, conseguimos dar el primer paso, que es siempre el más complicado. A esto le siguió una visita repetida a CeBIT cuatro años después, que fue el momento de comenzar a construir nuestra red de socios europeos (y luego globales). Pero mejor dejemos este tema para otro día otra publicación (creo que puede resultar interesante, sobre todo para aquellos que comienzan su andadura en los largos viajes de negocios).

Por cierto, incluso en aquel entonces, entendí que nuestro proyecto necesitaba urgentemente al menos algún tipo de apoyo por parte de relaciones públicas/marketing. Pero como casi no teníamos dinero, y los periodistas nunca habían oído hablar de nosotros, fue difícil dar con alguno. Aun así, como resultado directo de nuestro primer viaje a CeBIT, logramos que publicasen un artículo que nosotros mismos habíamos escrito en la revista rusa de tecnológica ComputerPress en mayo de 1992: ¡relaciones públicas de cosecha propia!

¡Fi-fa-fo-fum, huelo el dinero de los ingleses!

Mi segundo viaje de negocios fue en junio o julio de ese mismo año, en concreto, al Reino Unido. Como resultado de este viaje tuvo lugar otro artículo, esta vez en Virus Bulletin, titulado Los rusos se acercan, que fue nuestra primera publicación en el extranjero. Por cierto, en el artículo hablan de “18 programadores”. Probablemente había 18 personas trabajando en KAMI en general, pero en nuestro departamento de AV solo éramos nosotros tres.

Londres, junio de 1992

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El ciberpasado, segunda parte: 1991-1992

Como os prometí, sigo con mis historias de la clásica ciberescuela. Ya habéis visto la primera entrega: cuando capturé mi primer pez virus, nuestra primera herramienta antivirus y cuando decidí convertirme en miembro de una profesión que realmente no existía entonces (analista de antivirus independiente).

Después de unas pocas semanas como freelance, en las que no pude hacer mucho porque no encontré ningún cliente, decidí que necesitaba volver a trabajar en una empresa. Entonces, comparé entre tres empresas privadas que me habían ofrecido trabajo.

Una de ellas (KAMI) merece una publicación propia, así que aquí solo repasaré sus características principales. Se trataba de una empresa bastante grande de importación y exportación y un poco de todo lo demás, que tenía un departamento de informática que acabó separándose de KAMI para independizarse. Su jefe era Alexey Remizov, un gran tipo que creyó en mí y que me ayudó durante muchos años.

Pero, volvamos a la comparativa. Mientras que dos de esas compañías me dijeron algo así como: “Claro, visítanos la próxima semana y discutiremos tu oferta”, Alexey sugirió que fuera a su oficina a la mañana siguiente y al otro día ya me estaba mostrando mi mesa y ordenador, incluso me dio algo de dinero por adelantado y decidió un título para mi “departamento”: el “Departamento de Antivirus” (o algo así) y puso dos empleados a mi cargo.

Mi primera tarea fue ¡despedir a ambos empleados! No eran los apropiados para el puesto. Lo llevé bien, sin histerias, ni conflictos: creo que estuvieron de acuerdo conmigo en que no eran los más “adecuados”.

Y ahora, volvamos a KAMI (recordad, estamos en 1991) …

El departamento de informática de KAMI estaba formado por unas dos docenas de personas. ¡Pero no había dinero para gastar en tantos ordenadores! El capital inicial provenía de la venta de zapatos importados de la India, galletas de chocolate, la fabricación de un sistema de alarma para coches y los sistemas de codificación de señales de televisión (para televisión de pago). Por tanto, los únicos proyectos informáticos eran mi departamento de antivirus y también un departamento transputer, que resultaron ser los departamentos más exitosos de KAMI en ese momento.

¿Qué más puedo recordar de esa época?

Lo cierto es que no mucho, ya que estaba demasiado ocupado trabajando entre 12 y 14 horas al día: no tuve tiempo de prestar mucha atención a nada más, ni siquiera a la política. Aun así, dejadme que piense…

Alquilamos nuestra primera oficina en ¡una guardería de Strogino!, un barrio al noroeste de Moscú. Más tarde nos mudamos a unas instalaciones del Museo Politécnico, luego a la Universidad Estatal de Moscú, después a un instituto de investigación y, después, a otro. Solíamos hacer bromas al respecto: en nuestros primeros días la compañía había por todos los niveles, incluida la secundaria.

Nuestra primera “oficina” en Strogino

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Todos en el mismo barco y remando en remoto.

¡Hola a todos!

Como ya sabrás, normalmente escribo por aquí sobre cosas divertidas como viajes lejanos, pero hoy creo que necesito tocar un tema de negocios. Ya que no hacerlo sería como obviar a un elefante enorme (y verde) en la sala. Y no queremos eso …

Esto es lo que quiero decir:

La compañía que casualmente lleva mi nombre ahora se encuentra trabajando casi al completo en remoto. Esto no ha afectado a nada de forma negativa: todos los procesos funcionan bien como de costumbre, seguimos persiguiendo, y atrapando, la basura cibernética, nuestros productos para ordenadores domésticos y empresas de todo el mundo siguen brindando protección las 24 horas del día y las actualizaciones se envían regularmente, como es habitual. En otras palabras, es lo de siempre, solo que con una diferencia.

Para ser sincero, no esperaba que las cosas salieran tan bien. Me sorprendió gratamente el hecho de que nuestro equipo K, una plantilla de más de 4000 empleados en todo el mundo pudiera cambiar de una forma rápida y sin consecuencias sus hábitos de trabajo: de la oficina a la casa, y continuar con todas sus tareas laborales sin una pérdida de productividad con una mayor productividad. Por lo tanto, todo nuestro equipo K, especialmente nuestra gente de TI, I + D y RR. HH, ¡se merecen una felicitación y un aplauso una ovación!

Por supuesto, ha habido, y sigue habiendo, algunas dificultades por aquí y por allá, principalmente de naturaleza psicológica: nuestros chicos y chicas se están acostumbrando a trabajar de forma remota. No todos han podido pasar a este formato de trabajo inusual fácilmente. Trabajar desde casa todos los días (si no lo has hecho antes) conlleva una serie de rutinas y planificaciones diarias totalmente nuevas que requieren cierto período de aclimatación, sobre todo si en casa hay niños y/o mascotas (lo cierto es que seguro que también cuesta acostumbrase a estar solo en casa todos los días). Ante estas dificultados, hemos estado compartiendo nuestras experiencias acumuladas y puntos de vista sobre cómo gestionar esta nueva realidad en nuestros blogs. Echa un vistazo: prácticamente todos los días publicamos nuevos artículos interesantes, útiles y sorprendentes que debes leer.

Te estarás preguntando cómo estoy llevando yo este “nuevo” asunto del trabajo remoto.

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